Digitalización del patrimonio cultural y natural: cómo preservar el legado histórico a través de la tecnología
Hay historias que no caben en los libros y que habitan en la textura de una piedra antigua, en el eco de una lengua casi olvidada o en la luz que atraviesa los colores de una vidriera para llegar hasta el lienzo de un óleo. El patrimonio cultural no es solo memoria: es identidad compartida. Es una forma de reconocernos en quienes fuimos para entender quiénes somos ahora. Sin embargo, ese legado es frágil. El paso del tiempo, los conflictos, el cambio climático o simplemente el olvido, amenazan con borrar esa huella. Una huella que es, a la vez, irrepetible. Preservarlo ya no es solo un acto de respeto hacia el pasado, sino una responsabilidad urgente con el futuro y con nuestra identidad.
En este contexto, las nuevas tecnologías se convierten en aliadas imprescindibles. Digitalizar no significa sustituir lo físico, sino amplificar su alcance, proteger su esencia y hacerlo accesible más allá de sus límites geográficos y temporales. Desde reconstrucciones virtuales hasta archivos digitales que resisten el deterioro material, la tecnología abre la puerta a una nueva forma de conservación: una en la que el legado histórico no solo se guarda, sino que se revive, se comparte y se reinventa para las generaciones que aún están por llegar.
Iniciativas internacionales para la protección del patrimonio
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) se dedica a promover, en todo el mundo, la identificación, la protección y la preservación del patrimonio cultural y natural, ya que considera que tiene un valor excepcional para la humanidad. Fue esta misma entidad la que en 1972 firmó la “Convención sobre la protección del patrimonio mundial, cultural y natural”, en la que se remarca que es importante cooperar internacionalmente para poder preservarlo y transmitirlo. Una de las formas para conseguir este objetivo es la digitalización.
Siguiendo lo establecido en esa convención, la Unión Europea invierte en el desarrollo de herramientas digitales y tecnologías de vanguardia para apoyar la digitalización del patrimonio cultural, por ejemplo, a través de plataformas como Europeana. En ella se reúne y se da acceso abierto a millones de objetos del patrimonio cultural europeo: obras de arte, libros, fotografías, música, películas o piezas de museos y archivos. Permite centralizar el patrimonio y democratizar la cultura, ya que, cualquier persona con internet puede acceder a obras que antes solo podían verse en museos o archivos específicos.
Además, iniciativas como Europeana no solo facilitan el acceso, sino que también impulsan la reutilización del patrimonio digitalizado en ámbitos como la educación, la investigación o la creación artística. De esta manera, el patrimonio deja de ser un recurso estático para convertirse en un activo dinámico, capaz de generar conocimiento, innovación y nuevas formas de interacción cultural.
Casos de digitalización del patrimonio en España
Si aterrizamos esta tendencia en el contexto nacional, España se posiciona como un territorio especialmente activo en la digitalización del patrimonio cultural. Museos, archivos y administraciones públicas están apostando por tecnologías como la fotogrametría, el escaneo 3D o la realidad virtual para preservar y difundir sus bienes culturales.
Un ejemplo destacado es el trabajo desarrollado por la Biblioteca Nacional de España, que ha impulsado la digitalización de miles de documentos históricos, manuscritos y obras gráficas. Cuenta con sus propios laboratorios de digitalización, donde, mediante diferentes modelos de escáneres y cámaras digitalizan y realizan una labor de clasificación de los archivos según su estado de conservación para que más tarde pasen a formar parte de la hemeroteca digital. Estos fondos, que pueden consultarse en línea, facilitan tanto la investigación como el acceso del ciudadano al patrimonio documental.
Si viajamos hasta la capital de Castilla-La Mancha podemos destacar el “gemelo digital” de la Catedral de Toledo. El edificio gótico, que cumple ahora su octavo centenario, cuenta con una minuciosa reconstrucción digital que se llevó a cabo mediante 1.700 escaneos, que generaron un mapa de 68.000 millones de puntos. Asimismo, Itecam (Centro Tecnológico Industrial de Castilla-la Mancha) ha trabajado en proyecto de patrimonio cultural en diferentes puntos de la geografía castellanomanchega, con intervenciones en la catedral de Albacete, por ejemplo.
Un gemelo digital permite crear una copia virtual extremadamente precisa de los edificios históricos mediante escáner láser, fotogrametría, drones y modelos 3D. Todo esto ayuda a hacer accesible el patrimonio, por ejemplo, a través de visitas inmersivas son gafas de realidad virtual. Pero también permite documentar el estado exacto del monumento, detectar grietas, deformaciones o deterioros para, en un futuro, planificar posibles restauraciones con mayor precisión.
Transferencia tecnológica y formación: el papel de Itecam
Como adelantábamos, para que este tipo de iniciativas sigan creciendo, es fundamental contar con espacios que fomenten la transferencia de conocimiento y el acceso a la tecnología. En este sentido, el trabajo de Itecam resulta especialmente relevante.
Desde el Centro Tecnológico, a través de los proyectos de las Oficinas Acelera pyme que tiene en marcha, se impulsan actividades orientadas a acercar la innovación a empresas, profesionales e instituciones. En estas, se incluyen temáticas centradas en el ámbito del patrimonio cultural. Un ejemplo es la jornada “Inteligencia artificial, digitalización 3D y sistemas de visualización avanzada en patrimonio cultural”. En esta sesión, desde su Departamento de Diseño y Fabricación Digital se aborda el uso de tecnologías como el escaneo y el modelado 3D para la conservación del patrimonio. Además, también se hace hincapié en el uso de la inteligencia artificial en el análisis y la documentación de bienes culturales o en la explicación de nuevas herramientas de visualización que mejoran la experiencia de usuario.
Más allá del contenido técnico, este tipo de jornadas cumplen una función esencial: conectar a los distintos actores implicados —sector cultural, tecnológico y empresarial— y facilitar que la digitalización del patrimonio pase de ser una idea para convertirse en una realidad tangible.
Un patrimonio que se proyecta hacia el futuro
La digitalización del patrimonio cultural representa mucho más que una tendencia tecnológica: es una evolución necesaria en la forma de entender la conservación. Hoy en día, preservar ya no significa únicamente proteger el objeto físico, sino también garantizar su acceso, su comprensión y su transmisión en un mundo cada vez más digital. Porque, en última instancia, el patrimonio no solo habla de lo que fuimos, sino también de lo que estamos dispuestos a conservar y a compartir con quienes vendrán después.
Las Oficinas Acelera pyme han sido puestas en marcha en toda España por Red.es, entidad pública adscrita al Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública a través de la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial. Las actuaciones están financiadas por la Unión Europea, Fondos Europeos de Desarrollo Regional (FEDER) del periodo 21-27, Gobierno de España.
